Adentrándose con seguridad en lo desconocido: Abrazar la incomodidad para crecer

  • Reconoce tus emociones: Identifica y acepta los sentimientos de incomodidad.
  • Desafía tus creencias limitantes: Cuestiona los pensamientos negativos que te impiden salir de tu zona de confort.
  • Busca apoyo: Conecta con un coach, mentor o comunidad para obtener ánimo y orientación.
  • Da pequeños pasos: Comienza con cambios graduales para expandir gradualmente tu zona de confort.
  • Practica la pausa y la atención plena: Tómate tiempo para reflexionar sobre tus sentimientos y observar tus patrones.
  • Reformula los desafíos: Ve los cambios y los contratiempos como oportunidades de aprendizaje y crecimiento.
  • Sé valiente: Actúa a pesar del miedo y la incomodidad.
  • Imagina tu futuro deseable: Visualiza un futuro en el que te sientas cómodo siendo incómodo.
  • Sé adaptable: Acepta que el cambio es constante y desarrolla habilidades para navegarlo.
  • Busca ayuda profesional: Si experimentas ansiedad o estrés abrumadores, considera buscar apoyo profesional.

Nuestros mecanismos neurológicos de supervivencia

Como seres humanos, tenemos una necesidad interna de consistencia. Contamos con nuestro propio mapeo interno de zonas de confort neurológicas, nuestros lugares únicos para sentirnos cómodos. En tiempos de disrupción, encontramos inconsistencias entre lo que realmente está sucediendo y lo que creemos que es verdad. Experimentamos disonancia cognitiva.

Como resultado, a menudo nos adentramos en el piloto automático. Nos comportamos con una serie de defensas agresivas y pasivas y respuestas reactivas. La evasión, la negación, la ira, el cinismo y el sarcasmo, la oposición y la resistencia son parte de la mezcla. A menudo descrito como "retirarse, congelarse, huir o luchar", esta es una reacción natural a lo que aparentemente está sucediendo.

Distorsionamos y generalizamos nuestros pensamientos o sentimientos hasta creer que no tenemos control sobre los acontecimientos.

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Es un mecanismo de supervivencia neurológico normal, pero no es el más útil en nuestro mundo moderno para afrontar la situación. Cuando operamos de esta manera, perdemos nuestro poder personal y cuestionamos nuestra capacidad para dar forma a los resultados. Podemos llegar a convencernos de que carecemos de la capacidad de influir en los demás o en nuestro entorno.

La resistencia es inútil

Estamos programados para evitar sentimientos de incomodidad. Intentamos evitar los pensamientos y sentimientos omnipresentes y viscerales que provienen de nuestras creencias y valores conflictivos. Nuestro impulso neurológico de eliminar la incomodidad nos mantiene en nuestras zonas de confort.

El resultado: procrastinación, excusas, negación, evasión y justificación, y en última instancia, inmovilización e inacción.

Esto no es útil, ni para nosotros ni para nuestros equipos y organizaciones.

Cuando nos sentimos paralizados, nos priva del crecimiento y nos impide ver oportunidades. Nos impide desarrollar las mentalidades, comportamientos y acciones necesarias para prosperar en el futuro. Nuestra "próxima normalidad" dependerá de nuestra capacidad para encontrar el flujo y la motivación en medio de la inestabilidad y la incertidumbre.

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