El abismo entre los altos directivos y los empleados: una mirada desde la empatía y la autocompasión

Empatía y autocompasión: un abismo entre directivos y empleados

En el ámbito laboral, existe una tendencia recurrente: los empleados ascienden en la escala corporativa y, una vez en la cima, se desconectan de la realidad de los trabajadores de menor rango. Sin embargo, esta dicotomía no solo es una ficción literaria, sino que se ve reflejada en la realidad laboral actual.

Las recientes oleadas de huelgas laborales por las condiciones laborales han puesto de manifiesto la desconexión entre trabajadores, gerentes y ejecutivos. Pero, ¿cómo hemos llegado a esta situación y qué podemos hacer al respecto?

Datos reveladores

Un estudio realizado con 9800 miembros de BetterUp, clasificados en colaboradores individuales, gerentes y gerentes de gerentes, arroja resultados significativos sobre las diferencias en empatía y autocompasión entre estos grupos.

Los colaboradores individuales mostraron diferencias notables con respecto a los gerentes. En las encuestas que medían la empatía, los gerentes de primera línea y los gerentes de gerentes obtuvieron puntuaciones significativamente más bajas que los colaboradores individuales. Por el contrario, los gerentes obtuvieron puntuaciones significativamente más altas en autocompasión que los colaboradores individuales.

El sesgo de la autocompasión

Estos resultados sugieren que los directivos pueden ser más indulgentes consigo mismos que con sus empleados. Este sesgo, conocido como "disonancia cognitiva", nos lleva a perdonar o justificar las discrepancias entre nuestras creencias y acciones para evitar el malestar mental. Sin embargo, no extendemos la misma cortesía a los demás, lo que puede conducir a reacciones exageradas, penalizaciones injustificadas y una cultura de miedo y desmotivación.

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El papel de las organizaciones

Aunque la brecha entre la cúpula directiva y los empleados de base no es un problema que se solucione de la noche a la mañana, los datos indican que existe una gran oportunidad de crecimiento personal y profesional en lo que respecta a comprender las perspectivas de los demás.

El coaching ha demostrado ser una herramienta eficaz para cerrar la brecha de empatía y autocompasión entre los gerentes y los colaboradores individuales. Mediante el desarrollo de la autorregulación, la inteligencia emocional, la comunicación y la colaboración, los gerentes pueden liderar con empatía y compasión.

Además, el coaching no solo beneficia a los gerentes, sino también a sus equipos. Su mayor empatía y compasión crean un entorno psicológicamente seguro, fomentando una cultura de pertenencia e inclusión que impulsa el potencial de todos los empleados.

En conclusión, todos debemos trabajar continuamente para combatir los sesgos cognitivos negativos que nublan nuestra percepción de los demás. A través del coaching y otras actividades que fortalecen nuestra salud mental, podemos mitigar el impacto de estos sesgos internos. Con tiempo y esfuerzo, podemos fortalecer nuestra empatía y compasión hacia los demás y hacia nosotros mismos, creando un lugar de trabajo más feliz y saludable.

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