El conflicto: el motor de las grandes historias y el tormento de la vida real

Consejos para resolver conflictos internos:

  • Comprende la "verdad" del asunto: Evita reaccionar impulsivamente y reflexiona sobre las diferentes perspectivas.
  • Busca comprender las motivaciones de los demás: Practica la empatía y trata de entender las razones detrás de las acciones de los demás.
  • Da un paso hacia adelante alineado: Identifica el desajuste entre tus comportamientos, valores y circunstancias, y determina un camino realista para resolverlo.

¿Qué es el conflicto interno?

El conflicto interno, a diferencia del externo, son contradicciones entre un valor muy arraigado y un curso de acción. Si te encuentras reflexionando sobre una decisión, lo más probable es que haya algún tipo de conflicto interno en juego.

El conflicto en la literatura suele ser claro porque solo sabemos lo que el autor nos cuenta sobre un personaje. En la literatura fantástica (mi favorita), a menudo hay tensión entre lo que un personaje quiere y lo que el mundo necesita que sea.

Si tomamos las novelas de fantasía como una metáfora de nuestra propia vida interior, podemos ver cómo opciones aparentemente pequeñas se sienten como si tuvieran consecuencias devastadoras. Esta confusión interna se conoce como disonancia cognitiva. Debido a que la incomodidad psicológica de la disonancia cognitiva es tan dolorosa, pasaremos por algunos obstáculos impresionantes para superarla.

Conflicto interno vs. externo

Cuando pensamos en conflicto, generalmente se puede clasificar en dos tipos:

  • Conflictos internos: Surgen de una lucha interna entre lo que queremos y lo que tenemos que hacer.
  • Conflictos externos: Fuerzas que sentimos que actúan "sobre" nosotros. Esta fuerza externa está en desacuerdo con nuestros valores personales, lo que crea conflicto.
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Fuentes de conflicto interno en la vida real

Es posible que no todos tengamos que enfrentar una lucha de vida o muerte en los capítulos venideros, pero todos experimentamos conflictos internos. En términos generales, podemos dividir el conflicto interno en tres patrones de desconexión:

Conflicto individual interno

En el conflicto interno individual, nos encontramos en guerra, bueno, con nosotros mismos. Tenemos un fuerte deseo de hacer algo que está en conflicto con nuestras creencias, valores o imagen de nosotros mismos.

Conflicto al trabajar con otros

A veces, nuestras relaciones con los demás pueden desencadenar conflictos internos. Por ejemplo, es posible que deseemos dar retroalimentación a un compañero de trabajo, pero nos preocupa que se nos resienta por hacerlo.

Conflicto interno dentro de los grupos

La dinámica de grupo, especialmente en familias o lugares de trabajo, puede ser complicada. Podemos sentir mucha afinidad por el grupo, incluso si su comportamiento entra en conflicto con nuestras creencias o ideales.

Resolución del conflicto interno

¿Qué hacen los grandes protagonistas para resolver sus propios conflictos internos? A menudo, los héroes reconcilian la brecha entre sus propios objetivos y las necesidades más importantes de su comunidad.

Suena embriagador? Piénsalo de esta manera. Cuando Frodo decide llevar el Anillo a Mordor, no lo hace porque de repente no quiere volver a casa. De hecho, quiere volver a casa más que nunca. Pero entiende que la mejor manera de llegar allí es asegurarse de que siga siendo el lugar seguro y pacífico que ama. Destruye el Anillo primero, para que podamos ir a casa.

Es posible que no tengamos un anillo mágico, pero podemos encontrar formas en que nuestros objetivos y valores se superpongan con nuestras circunstancias. Y eso no significa hacer gimnasia cognitiva para que funcione.

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A menudo, resolver el conflicto interno es una combinación de ser reflexivo sobre nuestras circunstancias y hacer el Trabajo Interno® para comprender el papel que desempeñamos en ellas.

  1. Comprender la "verdad" del asunto: Cuando sentimos que nuestros valores o límites están en riesgo de ser violados, tendemos a querer actuar rápidamente para protegernos.
  2. Buscar comprender las motivaciones de los demás: Es difícil tener comprensión y compasión por los demás si primero no nos las ofrecemos a nosotros mismos.
  3. Dar un paso alineado hacia adelante: Una vez que determines la desconexión entre tus comportamientos, valores y circunstancias, puedes comenzar a determinar el camino correcto hacia adelante.

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