El Miedo: Un Impulsor Poderoso

  • Entiende el miedo como un sistema de alerta y un potente motivador.
  • Usa el miedo como un impulso, no como una consecuencia.
  • Aprovecha el miedo a corto plazo para la motivación a corto plazo, pero ten cuidado con el miedo a largo plazo.
  • Usa el miedo como una llamada a la acción, no como una excusa para evitar.
  • Rompe el problema y mapea el proceso de resolución para evitar decisiones precipitadas.
  • Regula tus emociones con atención plena y técnicas de relajación.
  • Practica el pensamiento positivo para mitigar el malestar causado por el miedo.

¿Qué es el miedo?

El miedo es la señal de alerta de nuestro cuerpo. Cuando nos sentimos amenazados, física o psicológicamente, nuestro cuerpo envía automáticamente una señal de alerta para advertirnos que nos protejamos activando nuestro sistema de lucha o huida. Las amenazas activas a nuestra seguridad física o la ansiedad que sentimos cuando nos encontramos en una situación con consecuencias percibidas activan nuestro sistema nervioso para desencadenar respuestas de estrés que le dicen a nuestro cuerpo que luche o huya.

El poder de la motivación del miedo

La motivación explica el comportamiento humano y por qué hacemos las cosas que hacemos. Hay dos tipos diferentes de motivación:

  • Motivación interna (o intrínseca): Proviene de nuestro interior. Cuando una actividad se alinea con nuestros intereses o valores personales, nos sentimos motivados por un significado más profundo, como ser voluntario para una organización benéfica o dedicar horas de trabajo extra a un trabajo que amamos.

  • Motivación externa (o extrínseca): Proviene de fuera de nosotros, ya sea para ganar una recompensa o evitar un castigo. En nuestra vida profesional, tanto la promesa de un ascenso como el miedo a perder nuestro trabajo podrían hacernos trabajar más duro o evitar la procrastinación.

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¿Es el miedo el motivador más poderoso?

El miedo es una de nuestras emociones más incómodas, por eso, para bien o para mal, es uno de nuestros motivadores más poderosos. El miedo es incómodo, por lo que naturalmente tratamos de alejarnos del miedo y acercarnos a nuestra zona de confort. El miedo nos motiva obligándonos a actuar. Nuestro comportamiento puede anticipar el miedo para evitar la consecuencia o el riesgo, o podemos comportarnos de manera diferente mientras sentimos miedo activamente para limitar la sensación incómoda.

Usa el miedo como un impulso, no como una consecuencia

Los trabajadores pueden soportar un trato tóxico a corto plazo y sentirse motivados por el miedo a las consecuencias de trabajar más duro. Pero la constante campaña de miedo probablemente conducirá a una disminución de la moral, un bajo rendimiento y una menor retención laboral. El uso del miedo a largo plazo no es una estrategia de motivación adecuada para alcanzar nuestros objetivos.

Para utilizar con éxito el miedo como motivador, debe combinarse con una solución. Es mejor inspirar a los miembros del equipo con un nuevo camino que infundir miedo con consecuencias.

Motivación del miedo a corto y largo plazo

El miedo a perder una fecha límite pendiente, tener un bajo rendimiento en una presentación importante o llegar tarde a una cita que te entusiasma son ejemplos de motivación por miedo a corto plazo que pueden ayudarnos a desempeñarnos mejor, pero solo a corto plazo.

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