El poder transformador del diálogo interno positivo

  • Practica la autoconversación positiva: Cambia los pensamientos negativos por afirmaciones alentadoras, incluso si te sientes incómodo al principio.
  • Usa palabras positivas para describirte: Elige palabras que reflejen tus cualidades y aspiraciones, incluso si aún no las has desarrollado por completo.
  • Escribe tus objetivos y afirmaciones: Poner tus pensamientos en papel ayuda a reforzarlos en tu mente.
  • Usa notas adhesivas: Coloca notas adhesivas con palabras positivas en lugares visibles como un espejo o un refrigerador.
  • Practica la autoconversación positiva en las entrevistas: Usa palabras que describan con precisión tus fortalezas y aspiraciones, y evita las etiquetas que no sean ciertas.
  • Sé auténtico: No pretendas ser alguien que no eres. Usa palabras que realmente te describan, incluso si necesitas trabajar en ti mismo.
  • Evita palabras negativas: Las palabras como "perfeccionista" o "exitoso" pueden parecer positivas, pero pueden plantear dudas para los empleadores.
  • Usa palabras de acción: Las palabras como "autoiniciado" o "colaborativo" muestran que estás motivado y orientado a la acción.
  • Sé específico: Proporciona ejemplos concretos de tus habilidades y experiencias para respaldar tus afirmaciones.
  • Prepárate para la pregunta "Háblame de ti": Piensa en las palabras que usarás para describirte de manera positiva y convincente.

El diálogo interno positivo: una nueva perspectiva

A lo largo de nuestra vida, tenemos innumerables oportunidades de causar una primera impresión memorable, como en entrevistas de trabajo, el primer día laboral o en eventos de networking. Esta primera impresión es única e irrepetible. Por eso, comprender y asumir nuestros rasgos de personalidad positivos y emplear palabras adecuadas para describirnos es crucial para convertirnos (y que los demás nos perciban como) la persona que queremos ser.

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Podemos pensar que estamos estancados en la personalidad con la que nacemos, pero consideremos esto: el término latino "persona" es la raíz de la palabra "personalidad". Y "persona" significa "máscara". Nuestra personalidad no es una representación inmutable de quiénes somos en nuestro interior. Es la máscara que mostramos al mundo, y podemos cambiarla.

Esto no implica que nuestra personalidad no sea real. Simplemente significa que tenemos más control sobre ella de lo que creemos. Y describirnos con palabras positivas es una forma poderosa de cambiar la forma en que el mundo nos ve.

El poder del diálogo interno positivo

Una de las formas más efectivas de desarrollar la confianza es cambiar la forma en que nos hablamos a nosotros mismos. Eso es todo lo que es el diálogo interno: los pensamientos que recorren nuestra mente. Y si tenemos baja autoestima, esos pensamientos probablemente no sean muy positivos.

No es necesario eliminar por completo todos los pensamientos negativos automáticos. Pero cuando surge un pensamiento negativo que nuestro cerebro lógico sabe que no es cierto, pensemos en lo que le diríamos a nuestro mejor amigo si se sintiera así. Luego, digámonos esas palabras a nosotros mismos.

Los estudios han demostrado que el diálogo interno positivo es aún más efectivo si pronunciamos las palabras en voz alta frente a nuestro reflejo en un espejo. Y si realmente queremos que las palabras tengan un impacto, dirijámonos a nosotros mismos en segunda o tercera persona.

Así podría ser para alguien que se prepara para una entrevista mientras sufre el síndrome del impostor:

  • Pensamiento negativo: "No soy lo suficientemente inteligente para este puesto. Se equivocaron al pedirme una entrevista".
  • Respuesta en segunda persona: "Eres inteligente, creativo y asertivo. Te llamaron porque creen que serías genial en este trabajo".
  • Respuesta en tercera persona: "Catalina merece este trabajo porque es inteligente, creativa y asertiva".
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Puede resultar extraño llamarnos por nuestro nombre. Pero los estudios han descubierto que el ileísmo, la práctica de hablar de uno mismo en tercera persona, mejora la toma de decisiones y la regulación emocional.

Si queremos superar las dudas sobre nosotros mismos y sentirnos como la mejor versión de nosotros mismos, hagamos una lista de afirmaciones positivas y digámoslas frente a nuestro reflejo. Esta práctica reentrena nuestro cerebro para pensar en nosotros mismos de manera positiva.

Y la próxima vez que tengamos una primera reunión con un reclutador o un gerente de contratación, verán a una persona que cree en sí misma, y ellos también tenderán a creer más en nosotros.

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