La alimentación intuitiva: Un enfoque revolucionario para una relación saludable con la comida

Consejos para comer intuitivamente:

  • Rechaza la mentalidad de la dieta.
  • Honra tu hambre.
  • Haz las paces con la comida.
  • Desafía a la policía alimentaria.
  • Descubre el factor de satisfacción.
  • Siente tu plenitud.
  • Enfrenta tus emociones con amabilidad.
  • Respeta tu cuerpo.
  • El movimiento: siente la diferencia.
  • Honra tu salud con una nutrición suave.

¿Qué es la alimentación intuitiva?

La alimentación intuitiva es un estilo de vida basado en el principio de comer cuando se tiene hambre y dejar de comer cuando se está saciado. Suena simple, ¿verdad? Por muy sencilla que parezca la idea, está ganando terreno en las redes sociales y entre las personas que están cansadas de que les digan qué, cuándo y cuánto comer.

En realidad, todos nacemos como comedores intuitivos. De bebés, no nos interesan los matices de los macronutrientes y micronutrientes. Comemos cuando tenemos hambre. Cuando estamos satisfechos, paramos (y generalmente nos dormimos). Cognitivamente, ni siquiera somos conscientes del hambre como concepto o de que existen opciones para satisfacerla hasta mucho más tarde en el proceso de desarrollo. También desconocemos felizmente las opiniones de otras personas sobre nuestros hábitos y peso.

La alimentación intuitiva adopta este enfoque simple y directo de priorizar tus señales internas sobre las reglas alimentarias externas. El objetivo no es cambiar los números en la báscula, sino cambiar tu relación con tu cuerpo y con la comida.

10 fundamentos para comer intuitivamente

En su libro, Tribole y Resch describen diez principios de la alimentación intuitiva:

  • Rechaza la mentalidad de dieta: Nadie sabe cómo alimentar y nutrir tu cuerpo mejor que tú. Fin de la historia. No necesitas costosos planes de alimentación o dietas de moda que te digan cuándo, cuánto y qué comer. Tu cuerpo te guiará, si lo escuchas.
  • Honra tu hambre: Los bebés entienden intuitivamente que si tienes hambre, necesitas comer. Cuanto más autocontrol tengas que ejercer para ceñirte a tu plan de dieta, más glucosa quemas y más hambre tendrás. Obligarte a llegar al punto de hambre excesiva no te ayudará, pero te hará más propenso a comer en exceso.
  • Haz las paces con la comida: La comida no es tu enemiga, ni siquiera cuando está bañada en chocolate. Tener fuertes asociaciones positivas y negativas con alimentos "prohibidos" puede causar sentimientos de privación. El estrés asociado libera cortisol, que en realidad dificulta el control de los antojos y el mantenimiento de un peso saludable.
  • Desafía a la policía alimentaria: No importa cuánta culpa te haga sentir, comer un litro de helado de una sola vez no es un delito punible. Y nunca se han otorgado premios Nobel por ceñirse a tus macros. Saca la conversación buena/mala de la comida y simplemente cómela.
  • Descubre el factor de satisfacción: Muchos de nosotros desayunamos sobre la marcha, almorzamos en nuestros escritorios y cenamos frente a nuestros televisores. Pero sintonizar con tus señales internas requiere presencia. Una comida deliciosa es un placer en sí misma. Conectarse con la simple satisfacción de comer puede ayudarte a tomar decisiones sostenibles que te hagan sentir bien.
  • Siente tu plenitud: ¿Sabes cómo se siente sentirse cómodamente lleno? A muchos de nosotros nos han enseñado a comer hasta que "limpiamos nuestros platos". La próxima vez que comas, practica la "alimentación consciente". Haz pausas periódicas y pregúntate: "¿Cómo me siento? ¿Todavía tengo hambre? ¿Estoy listo para dejar de comer?".
  • Acepta tus emociones con amabilidad: Nuestros hábitos de alimentación emocional pueden enmascarar, reflejar o medicar problemas más profundos. Agravar el bagaje emocional de la comida con los sentimientos subyacentes puede ser doloroso. A medida que surjan pensamientos y emociones, trátalos con amabilidad y autocompasión.
  • Respeta tu cuerpo: Tu cuerpo aparece y se pone a trabajar para ti todos los días, generalmente sin quejas. Cada persona tiene una zona de salud óptima. Puedes estar saludable en cualquier talla, así que encuentra lo que sea adecuado para ti. No hay necesidad de intentar ajustarse a un determinado IMC o a una idea específica de cómo se ve el bienestar.
  • Movimiento: siente la diferencia: Los mismos juicios que acompañan nuestra relación con la comida a menudo se adjuntan a nuestra percepción del ejercicio. En lugar de ver el fitness como algo que tienes que hacer, busca formas de movimiento que disfrutes. ¿Qué tipo de ejercicio te hace sentir bien?
  • Honra tu salud con una nutrición suave: Lo creas o no, hay alimentos saludables que te gustan. Elige alimentos que te hagan sentir bien y que disfrutes. Y eso puede incluir pastel o no. Si lo hace, también está bien. Lo que haces la mayor parte del tiempo es más importante que lo que haces de vez en cuando.
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