¡Libera tu mente de las preocupaciones! Estrategias para conquistar la ansiedad y vivir sin estrés

  1. Practica la atención plena y la meditación
  2. Practica la respiración profunda
  3. Practica la autocompasión
  4. Haz un escaneo corporal
  5. Comparte tus miedos con amigos y familiares
  6. Practica la gratitud
  7. Lleva un diario de emociones
  8. Mantén un horario de sueño constante
  9. Céntrate en lo que puedes controlar
  10. Haz ejercicio con regularidad
  11. Toma medidas positivas
  12. Busca ayuda profesional

¿Qué nos hace preocuparnos?

Las preocupaciones forman parte de nuestra naturaleza humana. Nuestro sistema nervioso central responde al estrés y al miedo despertando en nosotros sentimientos de angustia. Ante una situación preocupante, es esencial reflexionar sobre su origen para dar los primeros pasos hacia una vida libre de inquietudes.

¿Me preocupo demasiado?

Un pensamiento ansioso ocasional no es motivo de alarma, pero la preocupación crónica puede ser síntoma de un trastorno de ansiedad. Esta forma de preocupación puede provocar síntomas físicos como tensión muscular, insomnio, dolor de estómago, dolor de espalda y ataques de pánico. Si la ansiedad y el estrés crónico interfieren con tu vida diaria, trabajo o relaciones, es momento de aprender a controlar la preocupación crónica.

¿Por qué me preocupo tanto?

La preocupación crónica puede desencadenarse por cualquier cosa, desde un trabajo estresante hasta la llegada de un nuevo hijo. Para descubrir por qué eres un eterno preocupado, tómate un tiempo para reflexionar y examinar tu autoconciencia. Considera si alguna de estas razones podría estar causando tu ansiedad:

  • Ambiente laboral estresante
  • Liderazgo tóxico
  • Cambios de vida (tener un hijo, divorcio, mudanza)
  • Problemas financieros, pérdida de empleo o planificación de una gran compra (como una casa)
  • Conflictos en las relaciones con familiares, amigos u otras personas
  • Problemas o preocupaciones de salud física
  • Inconvenientes cotidianos como el tráfico o las tareas domésticas
  • Demasiados compromisos sociales, responsabilidades u obligaciones
  • Falta de tiempo para el cuidado personal y las aficiones
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La clave para gestionar la ansiedad que acompaña a cada una de estas situaciones es aprender estrategias para dejar de preocuparse y empezar a vivir.

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