Los sesgos cognitivos: ¿Cómo afectan nuestra forma de pensar?

10 consejos para superar los sesgos cognitivos:

  1. Ser consciente
  2. Considerar los factores actuales que pueden estar influyendo en tu decisión
  3. Reflexionar sobre el pasado
  4. Ser curioso
  5. Esforzarse por tener una mentalidad de crecimiento
  6. Identificar lo que te hace sentir incómodo
  7. Abrazar lo opuesto
  8. Buscar múltiples perspectivas
  9. Buscar pruebas que te hagan dudar
  10. Practicar la humildad intelectual

¿Qué son los sesgos cognitivos?

Los sesgos cognitivos son atajos mentales que utiliza nuestro cerebro para tomar decisiones rápidamente. Estos atajos nos ayudan a dar sentido al mundo que nos rodea y a tomar decisiones basadas en información incompleta.

Sin embargo, estos atajos también pueden conducir a errores sistemáticos en nuestro pensamiento. Esto se debe a que se basan en nuestras percepciones, observaciones y experiencias, y no en hechos objetivos.

Tipos comunes de sesgos cognitivos

Existen numerosos sesgos cognitivos que pueden afectar nuestra forma de pensar, algunos de los más comunes incluyen:

  • Sesgo de confirmación: La tendencia a buscar información que confirme nuestras creencias existentes e ignorar información que las contradiga.
  • Sesgo de anclaje: La tendencia a confiar demasiado en la primera información que recibimos, incluso cuando información posterior la contradice.
  • Sesgo de grupo endogrupal: La tendencia a favorecer a aquellos que están en nuestro grupo social y a discriminar a los que están fuera.
  • Error de atribución fundamental: La tendencia a atribuir las acciones de nosotros mismos a factores situacionales y las acciones de los demás a rasgos de personalidad estables.
  • Sesgo retrospectivo: La tendencia a percibir los eventos como más predecibles después de que ocurren.
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Cómo superar los sesgos cognitivos

Aunque los sesgos cognitivos a menudo son inconscientes, hay varias cosas que podemos hacer para reducir su impacto en nuestro pensamiento:

  1. Sé consciente de los sesgos: El primer paso es reconocer que existen los sesgos cognitivos.
  2. Considera los factores que pueden influir en tu decisión: ¿Hay algo en la situación actual que pueda predisponerte a sentirte demasiado seguro de tus convicciones o a ignorar cierta información?
  3. Reflexiona sobre el pasado: Busca patrones en cómo has percibido situaciones pasadas y dónde podrías haber cometido errores.
  4. Sé curioso: La curiosidad nos ayuda a hacer una pausa y hacer preguntas, lo que nos impide asumir que tenemos razón.
  5. Adopta una mentalidad de crecimiento: Las personas con mentalidad de crecimiento creen que la capacidad cognitiva se puede desarrollar y tienden a aprender de las críticas.
  6. Identifica lo que te incomoda: ¿Hay personas o situaciones que te molestan? Pregúntate por qué respondes de esta manera y si podrías tener un sesgo que esté influyendo en tu perspectiva.
  7. Abraza lo contrario: Tratar de entender un tema desde ambos lados puede convertirte en un pensador crítico más fuerte y ayudarte a ver el mundo con más empatía.
  8. Busca múltiples perspectivas: Solicita comentarios y perspectivas de otros. Pedirles ayuda a otros puede ayudarnos a encontrar posibles puntos ciegos y evitar que seamos demasiado confiados.
  9. Busca evidencia que contradiga: Haz un esfuerzo por buscar información que vaya en contra de tus creencias existentes.
  10. Practica la humildad intelectual: La humildad intelectual consiste en permanecer abierto a la idea de que podrías estar equivocado.

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